miércoles, 8 de abril de 2009

Hoja

La hoja es papel, espera que le diga lo que yo siento, solo quiere lo que yo quiero, espera lo que espero, tiene el mismo sabor del que la escribe, pero este cambia dependiendo de quien la lee.

Me necesita para darle vida… No huele a nada, pero si escribo “árbol”, huele a tranquilidad.

Me da calor si la quemo, me da pena también…

Vive por mí. Ella es esclava de mis pensamientos, pero yo soy esclavo de lo que en ella se lee.

La hoja es como un grito, un grito que llega a todos lados, que tiene un objetivo: ser leída, por unos o por otros, eso me gusta. Me gusta porque una vez que está escrito ya no se olvida, entonces me quedo tranquilo.

Me enseña, más que mis padres, más que cualquiera, aunque me miente también. Debo cuidarme de sus mentiras, porque me pueden cortar, me pueden herir, pero no es su intención, soy yo el que se lastima al leerlas.

Ella puede ser suave y liviana o áspera y pesada. Esto, literalmente.

Puede tener diferentes colores, con ellos se presenta. Yo la prefiero blanca porque se muestra pura, como tú…

Se pueden hacer aviones también con ella, y ellos vuelan con mis pensamientos...

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